Me llamo Juanda Badaru. Vivo en Sulawesi Central (Indonesia). Antes, mis amigos y yo, todos con discapacidad, teníamos dificultades para encontrar un empleo fijo.
Los empresarios no confiaban en nuestra capacidad, así que no podíamos encontrar un empleo que nos permitiera llegar a fin de mes.
Terminé la enseñanza secundaria y estudié en la universidad. Antes de la pandemia tenía un pequeño taller de reparación de motocicletas. Ganaba 3.000.000 IDR (210 USD) por mes. Pero al surgir la COVID-19, mis ingresos se redujeron a unos 1.500.000 IDR (105 USD).
Al oír hablar de un programa de formación profesional para personas con discapacidad, decidí inscribirme.
La región en la que vivo, Sulawesi Central, está repleta de pequeñas islas y el transporte en barco es muy útil.
© Shutterstock/Kayyis IbadurrohmanAprendí todo lo relacionado con el mantenimiento y la reparación de motores de embarcaciones fueraborda. También recibí formación empresarial.
Ambas formaciones fueron muy útiles para mi negocio. Al reabrir el taller de reparación, pude ampliar su actividad.
Ahora cuatro personas, compañeros con discapacidad, trabajan en mi taller, junto con varias personas que conocí en los programas de formación.
Antes, nuestra labor sólo abarcaba las motocicletas, pero ahora incluye también barcos con pequeño motor. La gente nos llama periódicamente si tiene problemas con algún motor.
Un miembro del equipo de mi taller de reparaciones en el trabajo.
© Arkaan Muafi Putra HarahapAhora gano más que antes de la pandemia: alrededor de 4.000.000 IDR (280 USD) por mes.
La formación también me ha ayudado a gestionar mejor el dinero; me he asociado con un gran proveedor de piezas de recambio para motocicletas y motores de pequeñas embarcaciones. Antes temía establecer asociaciones, pero la formación aumentó mi confianza.
Antes temía establecer asociaciones, pero la formación aumentó mi confianza.
Juanda BadaruPequeño empresario
Alrededor de dieciocho de mis amigos discapacitados participaron en la formación. Afortunadamente, han encontrado trabajo y han abierto su propio negocio o negocios conjuntos con otros participantes.
Hemos formado un grupo en WhatsApp sobre emprendimiento en el que compartimos experiencias laborales y nos brindamos apoyo.
Estoy muy agradecido por la formación que recibí. Es la primera vez que personas con discapacidad participan en algún tipo de formación en la región en que vivo.
Nuestro taller de reparación de motocicletas y motores de embarcación ha duplicado sus ingresos desde que tuvo lugar la formación.
© Arkaan Muafi Putra Harahap