Me llamo Kalian Sampoa Gumah y trabajo como encuestadora en Ghana, recopilando datos de trabajadores agrícolas. Con frecuencia, la gente piensa que la recopilación de datos consiste sólo en marcar casillas, pero es mucho más que eso. Los datos que recopilamos ayudan al gobierno a comprender las condiciones del trabajo agrícola, en particular, quién trabaja, por cuántas horas lo hace, cuánto se le paga, cuáles son sus condiciones de trabajo y qué retos afronta.
Más allá de las cifras, se trata de escuchar relatos de personas, y ayudarles a entenderse mejor a sí mismas y a considerar su trabajo de forma diferente.
Comencé esta labor en 2015. Pese a que el trabajo ha cambiado a lo largo de los años, los temas de la agricultura y del cambio climático siempre me han interesado.
Me encanta. No sólo por el trabajo en sí mismo, sino porque me permite hacer conexiones con agricultores y trabajadores, visitar nuevos lugares y establecer relaciones que trascienden las encuestas con el paso del tiempo.
Cuando voy a una comunidad, no soy una simple extraña con un cuestionario. Conforme pasa el tiempo, los agricultores y yo entablamos relación. Nos llamamos de vez en cuando, nos mantenemos al corriente, y nos ayudamos siempre que podemos. En ocasiones me llaman para preguntarme cuándo volveré, sobre todo si las tareas de recopilación de datos se demoran.

Ésa soy yo, en camisa azul. Mi jornada laboral comienza temprano, a las 4.00h de la mañana. Junto con un equipo de encuestadores, el objetivo de nuestra labor es abarcar a todos los agricultores del país, por lejano que sea el lugar en el que trabajan; para ello, viajamos en barco, camión o bicicleta, ¡y caminamos mucho! (Ghana, 2025)
© ILOUna jornada de trabajo habitual comienza temprano. Muy temprano. Durante la temporada de lluvias, salimos de casa a las 4.00h o 4.30h de la mañana. Si no llegamos a la comunidad a las 6.00h o 7.00h, los agricultores ya estarán en los campos y tendremos que esperar hasta la tarde, hasta que regresen. Si la jornada se da bien, podemos encuestar a dos o tres personas por la mañana, y quizá a dos más por la tarde.
Los datos de la encuesta contribuyen a mejorar las políticas nacionales de empleo y agricultura, arrojan luz sobre las contribuciones de los trabajadores informales y permiten poner en marcha mejores sistemas para ellos.
Esos datos se utilizan en políticas nacionales de empleo y agricultura, arrojan luz sobre las contribuciones de los trabajadores rurales y permiten poner en marcha mejores sistemas para ellos.

El trabajo no está exento de retos. Los cuestionarios pueden ser largos, sobre todo para los agricultores que poseen muchas parcelas. Algunos tienen diez. El trabajo requiere tiempo y los agricultores se frustran en ocasiones. Otros se mudaron tras la primera ronda de encuestas, y volver a localizarlos es una tarea difícil.
También están los escépticos. A algunos no les gusta que extraños vengan haciendo preguntas. Recuerdo un caso en el que alguien me preguntó quién era. Tuve que mostrar mi tarjeta de identidad y los documentos de nuestro proyecto para ganarme su confianza.
No obstante, tener un origen cultural similar ayuda. Muchos de los agricultores que conozco son del norte de Ghana, como yo. Una vez que ven que soy una de ellos, la conversación cambia. El ambiente se relaja. Bromeamos, nos reímos y la recopilación de datos es más sencilla.

Muchos de los agricultores que conozco son del norte de Ghana, como yo. Una vez que ven que soy una de ellos, la conversación cambia. El ambiente se relaja. Bromeamos, nos reímos y la recopilación de datos es más sencilla. (Ghana, 2025)
© ILO/Prince QuaysonLa recopilación de datos va más allá de llenar formularios. Pese a que los efectos más amplios en las políticas pueden tardar tiempo en manifestarse, el resultado inmediato de hacer las encuestas es la nueva perspectiva que le da a los agricultores.
Les muestra la realidad de su trabajo en cuanto a eficacia y productividad, incluidas las condiciones de dicho trabajo.
Muchos de ellos no llevan un registro de cuánto gastan o de cuánto piden prestado cada temporada. Al ver anotados todos sus gastos, algunos agricultores se quedan muy sorprendidos. Se dan cuenta de que gran parte de sus ingresos se destina a devolver préstamos, en ocasiones con intereses altos, que pueden alcanzar el 100%.
Aunque la mayoría de los trabajadores agrícolas no tienen empleo formal, existe un acuerdo informal en materia de salario, horas de trabajo y períodos de descanso. Las condiciones de trabajo, en particular suministro de alimentos, agua y, en ocasiones, transporte, suelen ser justas, pero el salario de los hombres y el de las mujeres no suele ser igual por el mismo trabajo.
La recopilación de datos va más allá de llenar formularios. A los agricultores les muestra la realidad de su trabajo.

Ya que regreso a casa luego de ir al campo, el trabajo no termina aún. Reviso los datos que he recopilado, para cerciorarme de que todo está en orden. Si algo no parece correcto, nuestros supervisores o el programa informático que utilizamos lo señalan.
En ocasiones debo volver a ponerme en contacto con algunos agricultores para comprobar nuevamente determinada información o aclarar por qué han respondido de una determinada manera. Conozco la historia que hay detrás de las cifras, puesto que yo misma recopilé los datos sobre el terreno, de ahí que mi trabajo consista en asegurarme de que cada historia esté clara antes de que los datos se transmitan a las oficinas centrales.

Realizamos dos o tres encuestas a primera hora de la mañana y dos más por la tarde, cuando los agricultores no trabajan. (Ghana, 2025)
© ILO/Ophelia Opoku BoatengConsidero este trabajo muy afín a mis objetivos personales. Me apasiona el desarrollo sostenible y ayudar a las personas a lograr ingresos a nivel local de forma sostenible.
Estudié psicología y sociología en la Universidad de Ghana. He trabajado con varias ONG, en tareas relacionadas con el cambio climático, la capacitación de mujeres y la inclusión financiera. Actualmente curso una maestría en inversión financiera. Deseo ampliar mis competencias, no sólo por mí, sino para ayudar a los jóvenes, en particular a las mujeres, a adquirir conocimientos financieros y asegurar su futuro.
Soy encuestadora. Y eso me ayuda a conocer a personas y escuchar relatos, así como a obtener datos, y me permite realizar una modesta contribución a la mejora de la vida de los pequeños agricultores.

El proyecto JobAgri cuenta con el apoyo del Ministerio Federal de Alemania para la Cooperación Económica y el Desarrollo (BMZ).
© BMZ