Estuve en prisión por robar vainilla. Ahora trabajo fabricando bloques de hormigón y no hay motivos para que regrese a prisión.
Deseo trabajar porque en la prisión no tenía ningún futuro. No quiero volver a robar cosas que pertenecen a los demás.
Estoy dispuesto a aconsejar a mis amigos que no hagan lo mismo que yo, y considero que es mi deber dar ese consejo.
Mi delito fue robar vainilla con otra persona. Nos atraparon a ambos y nos encarcelaron.
© Emma RaboanalyEstuve en el centro penitenciario de Antalaha, en el que recibí formación. Fue una experiencia satisfactoria que me permitió adquirir conocimientos de albañilería y obtener un diploma.

Internos del centro de Antalaha aprenden a fabricar un bloque de hormigón.
© Emma RaboanalyEn prisión aprendimos a fabricar bloques de hormigón, a construir un muro con ellos, a sentar cimientos, y a hacer encofrados y pilares. Construimos varias casas pequeñas y una pequeña cocina... Aprendimos muchas cosas.
Lo que realmente deseo es trabajar para ganar dinero y proseguir mi vida.

Al terminar la formación regresé a mi aldea. Intenté aplicar mis conocimientos para fabricar bloques de hormigón.
Pero debido a la pandemia de coronavirus, las ventas han disminuido enormemente. El negocio no es rentable. Ya no hay jefes que compren bloques. Tuve que ingeniármelas para sobrevivir.
Vivo aquí con mi tío y mi abuelo.
© René LevitaMi tío es albañil, posee experiencia en el oficio y hace todo lo posible para ayudarme a adquirir materiales.
Cuando termine la pandemia de coronavirus volveré a fabricar bloques de hormigón.