Voices
Perspectivas sobre el mundo del trabajo
Foto: Abdel Hameed Al Nasier
Medios de subsistencia para los refugiados

Una madre refugiada lucha por los suyos pese a la COVID-19

Vine a Jordania con mi familia, mi hermano y mi hermana. Llegamos desde Siria para trabajar y dejar atrás adversidades. Me comprometí aquí con mi marido y nos casamos en Mafraq.

Trabajábamos en un lugar distinto cada mes. Luego teníamos que desplazarnos a otro lugar. El trasiego era muy arduo para nosotros. Todo era muy difícil.  

Al llegar a esta explotación nos dieron una caravana. Nos dimos cuenta de que es mejor vivir en ella que en una tienda de campaña, y de que es más limpio para los niños y para nosotros. Nos hemos instalado en este lugar. Ya no tenemos que desplazarnos. 

Nuestra vida cotidiana 

Tengo cuatro hijos. Mi hijo mayor tiene seis años. Mi hija tiene cinco, mi otro hijo dos, y mi hija menor tiene siete meses. 

Al despertarme por la mañana preparo el desayuno para los niños. Mi marido también desayuna y se va a trabajar. Al terminar mis labores domésticas dejo a los niños con un familiar y voy a trabajar a la explotación agrícola con otros trabajadores. Trabajo desde las 7 de la mañana hasta alrededor de las 2 de la tarde y luego regreso a casa para cuidar de mis hijos, pues al tener una niña de muy corta edad no puedo trabajar lejos de casa un día entero. Por la tarde, ordeño las ovejas y termino mis labores domésticas. 

Fátima, refugiada siria, camina con su marido hacia otros trabajadores agrícolas que recogen melocotones en Jordania.

En la explotación agrícola recogemos melocotones y tomates.

© Abdel Hameed Al Nasier

Luego surgió la COVID-19 

Al oír hablar por primera vez sobre el coronavirus nos asustamos. Comencé a ver las noticias, a conectarme a Internet con mi teléfono y a visitar YouTube para aprender a protegerme. Compramos lo esencial para no tener que salir de casa y evitar el contacto con otras personas. 

Al principio de la pandemia nos dijeron que no podíamos acudir al trabajo. Dejé de trabajar durante dos meses.  

Como madre, necesitaba ingresos para comprar leche para mi hija. Estaba dispuesta a realizar cualquier trabajo para sufragar su costo.

Fatima Hussein Al Ahmad

Refugiada siria y trabajadora agrícola

Pasamos por un período complejo. Tuvimos que pedir prestado dinero. Teníamos gastos que sufragar. Como madre, tenía que obtener ingresos para comprar leche a mi hija y satisfacer las necesidades de mis hijos. 

Comencé a hacer todo tipo de trabajos. Ayudé a mi marido y al propietario de la explotación a cuidar del ganado, y a cambio me daban leche, que utilicé para elaborar yogures y queso. Vendía mis productos en la aldea de Sabha y luego iba a la farmacia a comprar leche para mi hija. 

También tuve que afrontar una gran presión en casa. Tenía que cocinar y limpiar y desinfectar la casa dos veces por día. En los dos primeros meses de la pandemia no tuvimos suficiente pan, así que lo cocinaba yo para los niños cada dos o tres días. 

Fátima alimenta a su hija con un biberón de leche.

Fátima alimenta a su hija con un biberón de leche.

© Abdel Hameed Al Nasier

Al ponerse en marcha la caravana escolar (centro de educación informal) en la explotación agrícola, nuestro hijo de seis años asistió a la misma por cuatro meses. Luego, a raíz de la crisis, se interrumpió el servicio y los niños comenzaron a recibir deberes escolares a distancia. Nuestro hijo conoce las letras y los números y sabe escribir su nombre. 

El hijo de Fátima agazapado sobre un teléfono móvil mientras escribe en su cuaderno escolar.

Mi hijo seguía las lecciones de sus profesores a través de WhatsApp y al terminarlas, yo le enseñaba más cosas.

© Abdel Hameed Al Nasier

Tengo una vecina de edad avanzada que está sola. Me dio pena. Cociné mucho pan y le ofrecí una parte a ella. Compartíamos con ella todo aquello que podíamos.  

Colaboramos asiduamente con nuestros vecinos. Todas las personas del campamento se ayudan mutuamente y se ofrecen cosas.

Estamos felices por volver al trabajo.

Fatima Hussein Al Ahmad

Refugiada siria y trabajadora agrícola

Nos alegró volver al trabajo tras el confinamiento y percibir ingresos para satisfacer nuestras necesidades y las de nuestros hijos.  

Estamos felices por volver a trabajar. 

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