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Perspectivas sobre el mundo del trabajo
Foto: OIT

Podcast el futuro del trabajo

Episodio 31
perspectivas del mercado laboral

Desafíos y perspectivas del mundo del trabajo en América Latina y el Caribe

19 de enero de 2024
00:00

Los mercados Laborales de América Latina y el Caribe, casi cuatro años después de la pandemia de COVID-19, exhiben una recuperación plena en sus tasas de ocupación, pero persisten brechas notables.  

El informe Panorama Laboral presenta los principales indicadores Laborales de América Latina y el Caribe, y con motivo de sus 30 años de publicación ininterrumpida, realiza un análisis sobre las brechas que siguen existiendo. También plantea la urgente necesidad de tomar medidas para evitar la precarización del trabajo y promover la creación de más puestos de empleo decente en la región.  

¿Cuáles son los principales desafíos y perspectivas de los mercados Laborales en la región? Conversamos con Roxana Maurizio, coordinadora del informe Panorama Laboral. 

Transcripción

Bienvenidas y bienvenidos a este nuevo

episodio de El Futuro del Trabajo de la OIT.

Un podcast en el que hablamos de los temas relacionados al mundo laboral,

así como de las profundas transformaciones que está viviendo.

Hoy hablaremos con Roxana Maurizio,

coordinadora del informe Panorama Laboral.

Una publicación ininterrumpida con 30 años de la oficina

de la OIT para América Latina y el Caribe,

que recoge información y analiza,

basada en indicadores económicos y sociales las

dinámicas de los mercados laborales de la región.

Desde su primera publicación en 1994,

este informe ha experimentado cambios y ha estado presente en los diversos

momentos históricos relacionados con las dinámicas laborales en la región.

Surgió en un contexto de importantes reformas estructurales y ajustes.

Atravesó las crisis económicas regionales que exigieron replanteamientos.

Se adaptó para armonizar

el crecimiento económico con el mercado laboral.

Enfrentó los impactos imprevistos y desconocidos

de la pandemia de la COVID-19 hasta llegar a la actualidad,

marcada por el cambio climático, las plataformas digitales y los desafíos

persistentes en la región.

Hola, Roxana. Gracias por acompañarnos el día de hoy.

La publicación Panorama Laboral está estructurada en dos secciones.

El informe laboral, que también analiza la situación económica

en la región y el tema especial.

Este año relacionado con las tres décadas de la publicación.

Cuéntanos, ¿cuál es la situación actual del mercado laboral

en América Latina y el Caribe y de qué manera

este ha sido afectado por la inflación

y desaceleración del crecimiento económico?

¿Cuáles son las principales brechas identificadas?

-El dinamismo económico posterior a la crisis

como consecuencia de la pandemia por COVID-19,

ha propiciado la mejora de los indicadores laborales

en América Latina y el Caribe.

Sin embargo, a cuatro años de la irrupción de la pandemia en la región,

observamos luces y sombras en el panorama de los mercados

de trabajo de América Latina y el Caribe.

Por un lado, vemos que la tasa de ocupación regional retornó

a los valores prepandemia y ello, por supuesto, es una muy buena noticia.

Sin embargo, ello se observó

recién desde el tercer trimestre del año 2022,

es tomar con patrón que llamamos de dos por dos,

marcado por dos trimestres de contracción del empleo durante 2020,

pero que requirió de dos años para su recuperación completa.

Por otro lado, si bien la región recuperó plenamente la tasa de ocupación,

se observa una recuperación insuficiente

en la tasa de participación laboral.

Como resultado neto, de hecho,

de una recuperación plena del empleo y una recuperación

insuficiente de la oferta de trabajo,

la tasa de desocupación promedio de los tres

primeros trimestres del año 2023,

fue dos puntos porcentuales más baja que la de igual período de 2019.

Ahora bien, cuando analizamos la dinámica laboral de los últimos trimestres,

observamos una clara ralentización de las mejoras,

como consecuencia de menor dinamismo del crecimiento económico.

En particular, durante los últimos cinco trimestres la tasa

de ocupación ha estado rondando el 57%-58% y la tasa de participación económica

ha estado estancada en el orden del 62%.

En ambos caso, de hecho, tanto la tasa de ocupación como la tasa

de participación económica, fueron en el primer semestre

del año 2023 inferiores a las que habíamos

observado a nivel regional en el segundo semestre del 2022.

Esto claramente marca un hecho preocupante.

Adicionalmente, como lo hemos venido señalando en informes

previos desde el inicio de la pandemia,

cuando observamos la recuperación del empleo,

vemos que esta ha estado traccionada fuertemente

por el aumento de los puestos de trabajo informales.

De hecho, la tasa de informalidad regional continúa y es muy elevada,

del orden del 48% pero donde

la mitad de los países de la región, de hecho,

tienen tasas superiores a este valor.

En donde además, a la mayoría de estos países la informalidad femenina

es incluso superior a la informalidad masculina.

Otro rasgo importante a nivel regional que observamos,

es que si bien el empleo femenino total exhibió

una mayor recuperación que el empleo masculino total,

se observa una muy fuerte heterogeneidad al interior del grupo de mujeres.

En particular, las mujeres de menor nivel de calificación exhiben

el mayor rezago en relación al nivel de empleo que veíamos,

que observábamos en el 2019, aun cuando se lo compara con el empleo

masculino de bajo nivel educativo.

Una de las razones de este rezago en la tasa

de empleo femenino de menor calificación,

además de las tradicionales barreras a la entrada del mercado de trabajo,

es la reducción en la demanda relativa

que viene registrando el servicio doméstico,

que es un sector económico muy importante en lo que refiere

a la demanda de empleo de mujeres de calificaciones bajas.

De hecho, un dato elocuente aquí es que la brecha en ocupación

entre las mujeres de menor nivel educativo, por un lado,

y la tasa de ocupación de los hombres de mayor nivel

educativo a nivel regional es del orden de los 50 puntos porcentuales,

es una brecha particularmente elevada en materia de ocupación.

Por otro lado, observamos que la tasa

de desempleo juvenil continúa siendo muy alta,

en promedio del orden del 14% a nivel regional,

pero observando en algunos países que la tasa de desempleo

juvenil alcanza el 20% o incluso llega al 30%

A ello se le suma una tasa de informalidad particularmente

elevada entre los jóvenes del orden del 58%

que es significativamente más elevada que el 45%

que observamos de informalidad entre las personas adultas.

A este panorama complicado se le suman los efectos negativos

que viene teniendo la inflación sobre las remuneraciones reales.

Por ejemplo, en casi todos los países

los salarios-horarios en términos reales

promedio son inferiores a las que observábamos

previo al inicio de la pandemia.

En 6 de 17 países, el valor real, el poder adquisitivo del salario

mínimo en el primer semestre del 2023,

fue inferior al valor que observábamos en el primer semestre de 2019.

De hecho, por ejemplo,

en algunos de estos países la pérdida en el poder adquisitivo

del salario mínimo asciende al 5% o 6%.

Solo en la mitad de los países considerados

el valor real en salario mínimo,

el poder adquisitivo es significativamente

más elevado en 2023 que en 2019.

Con lo cual aquí hay otro dato

particularmente preocupante a nivel regional.

Más aun, a pesar de la recuperación del empleo

que mencionábamos anteriormente,

el total de ingresos laborales,

la masa total de ingresos laborales a mediados del 2023 era la mayoría

de los países inferior al total de los ingresos

laborales generados en el año 2019.

Esto claramente es la contracara de la creciente

pobreza laboral que observamos a nivel regional.

De hecho, el fenómeno del trabajador pobre indica

que en la región tener un empleo, no es reaseguro contra la pobreza.

Por supuesto que esta pobreza laboral

se asocia fuertemente con la informalidad laboral.

Para dar un dato claro en este sentido,

los trabajadores informales tienen entre dos y cinco veces

más de probabilidades de ser pobres respecto a los trabajadores formales.

Cuando observamos el total de trabajadores pobres entre

el 70%-80% de esos trabajadores pobres son trabajadores informales.

Con lo cual esta conexión, esta vinculación entre informalidad,

baja calidad de los puestos de trabajos,

pobreza laboral y pobreza

total en la región se viene haciendo cada vez más fuerte.

Ahora bien, cuando miramos lo que esperamos para el 2024,

ya para este año.

Primero, que se proyecta una baja tasa de crecimiento

regional del orden del 1,9% como lo indicó hace poco la CEPAL.

Esta tasa resulta aun inferior a una tasa que también fue

baja observada en el año 2023 del orden del 2,2%.

Se proyecta una tasa de crecimiento económico que es baja y que a su vez

viene decreciendo respecto del año pasado y respecto del año 2022.

Eso lleva a estimar un leve aumento en la tasa

de desocupación esperada para el año 2024,

que estaría en el entorno entre 6,5% y 6,8%.

Recordemos que esto se da en un contexto

de recuperación insuficiente de la oferta de trabajo.

Por lo tanto, en la medida en que la oferta

crezca frente a un muy bajo

dinamismo en la creación de puestos de trabajo,

la tasa de desocupación podría ser superior a estas proyecciones.

A su vez, en este contexto también es muy probable

que la ya muy elevada tasa de informalidad laboral,

cercana al 50% registre una tendencia creciente, como de hecho,

se viene ya observando en varios países.

Frente a los elevados niveles de inflación,

se espera que continúe la pérdida de poder adquisitivo

de los ingresos laborales.

Por lo tanto, en este contexto podemos concluir que la baja calidad

del empleo y los ingresos laborales insuficientes,

son los problemas más urgentes que enfrentan

los mercados de trabajo en la región.

-El 2023 se cumplieron 30 años de Panorama

Laboral y el tema especial del informe realiza

un análisis de los hechos que marcaron

la evolución del mercado laboral en la región.

¿Cuáles son los desafíos persistentes en la región?

¿Cuáles han sido los cambios más significativos?

Es decir, las tendencias más destacadas en cuanto

a las relaciones laborales durante los últimos 30 años,

según el tema especial del informe.

¿Cómo ha evolucionado la naturaleza del trabajo en respuesta

a las transformaciones económicas y tecnológicas?

-En efecto, como tema especial de Panorama Laboral del año 2023,

conmemorando justamente los 30 años de vigencia

de este informe insignia de la región.

Analizamos en detalle las variadas tendencias y cambios observados

a lo largo de las últimas tres décadas en América Latina y el Caribe.

Para mencionar algunas de las tendencias

más importantes podemos decir, que por un lado,

se observa un crecimiento, un incremento

importante en la participación

laboral femenina y reducción de brechas laborales por género.

Sin embargo, la región continúa evidenciando brechas

salariales significativas por género,

con fuertes penalidades salariales en el caso de las mujeres.

A su vez, la segregación ocupacional tanto horizontal como vertical,

sigue siendo muy elevada.

Esto es el abanico de oportunidades laborales

sigue siendo mucho más acotado,

mucho más restrictivo y la escalera

laboral mucho más corta para las mujeres en relación a los hombres,

aun cuando comparamos hombres y mujeres con igual nivel educativo.

Adicionalmente, las mujeres siguen insertándose

en sectores con mayor tasa de informalidad, por ejemplo,

el servicio doméstico o los servicios de cuidados

y eso es parte de la explicación de por qué la tasa

de informalidad femenina continúa siendo más elevada

que la tasa de informalidad entre los hombres.

A su vez vemos, observamos a lo largo de estas últimas

tres décadas, cambios sectoriales muy importantes con

una tendencia decreciente en el empleo

en la agricultura y en la industria hay

un aumento en el empleo a los servicios,

tanto aquellos servicios que demandan altas calificaciones,

como aquellos que requieren bajos niveles de educación.

Por otro lado, se observa a lo largo de estas tres décadas

un fortalecimiento de las instituciones

laborales y esto claramente es un dato alentador para la región.

Sin embargo, todavía hay un camino por recorrer

en términos de que observamos cobertura

insuficiente en las instituciones laborales,

en parte asociados a la informalidad laboral,

asociado también al alto porcentaje

de trabajo independiente que registra la región.

También, cuando observamos los últimos años vemos

una ralentización en estos avances, sobre todo en los últimos tiempos,

como mencionábamos anteriormente,

una pérdida importante del poder adquisitivo

de estas instituciones,

en particular lo que refiere al salario mínimo.

Por otro lado, otro dato importante, positivo,

es que observamos un aumento en la extensión de la cobertura

de ingresos y de la seguridad social en la región.

En particular, los países han avanzado en dar mayor protección a los grupos

etarios ubicados en los dos extremos de la distribución etaria.

Por un lado, mayor protección a la niñez y por otro lado

mayor protección a las personas adultas.

Sin embargo, todavía se observan importantes desafíos en materia

de cobertura y suficiencia de esas prestaciones.

Sobre todo, la región sigue evidenciando una muy escasa

cobertura de los seguros por desempleo,

a la vez que insuficiente protección de ingresos a los trabajadores,

en particular a los trabajadores informales.

Finalmente, observamos que ha habido avances importantes

en las políticas activas del mercado de trabajo,

pero también observamos que hay una insuficiente coordinación

de estas políticas con los requerimiento

cambiantes del aparato productivo.

Hay descoordinación entre la formación profesional, por ejemplo,

en los contenidos de la formación profesional

y los requerimientos del aparato productivo.

También hay una insuficiente coordinación entre estas políticas activas

del mercado de trabajo y las políticas

de ingreso que mencionábamos anteriormente,

fundamentalmente para las personas en edad activa.

Por lo tanto, lo que podemos concluir es que se observa,

por un lado, importantes progresos en materia

de fortalecimiento de las instituciones laborales,

de mayor protección social y de mayor cobertura

de las políticas activas del mercado de trabajo,

pero los desafíos siguen siendo muy elevados y eso indica claramente

la necesidad de establecer políticas de diferente naturaleza

para avanzar en un sendero de generación

de más y fundamentalmente mejores puestos de trabajo en la región.

-Finalmente, Roxana, durante los últimos años recientes,

hemos sido testigos de transformaciones demográficas,

económicas, tecnológicas y sociales.

¿Nos podría comentar sobre los desafíos y perspectivas

de los mercados laborales de la región para los siguientes años?

¿Cómo abordar, por ejemplo,

los desafíos específicos relacionados con la adaptación al cambio

climático y a las nuevas tecnologías en el entorno laboral?

-En efecto. Sí, al igual que en otras regiones del mundo,

América Latina y el Caribe están

atravesando tres transiciones importantes, la transición digital,

la transición verde y la transición demográfica.

Todas ellas generan, por un lado, posibilidades de empleo importantes,

pero también desafíos importantes para la región.

Por ejemplo, en relación a la transición digital y al cambio tecnológico,

si bien la velocidad de adopción de nuevas

tecnologías es inferior en los países

de la región en relación a los países de mayor nivel de desarrollo,

se observa una demanda creciente por mayores calificaciones.

Sin embargo, esta demanda creciente se enfrenta en la región con,

por un lado, bajo nivel de capital humano promedio,

tanto en cantidad como en calidad y altos niveles de desigualdad

en el acceso a la educación y a la formación profesional.

Asimismo, se observan brechas digitales de conectividad y de infraestructura

muy significativas en los países de la región.

Todo ello limita, por un lado, la velocidad del cambio tecnológico,

pero también las posibilidades

de las personas de aprovechar estas tendencias,

especialmente para ciertos grupos

de trabajadores más desventajados en el mercado de trabajo.

En relación a la transición verde,

también esta ofrece grandes posibilidades para la región.

Sin embargo, así como se espera que se creen millones

de puestos de trabajo asociados a esta transición,

también se estima que se perderá un conjunto

muy importante de ocupaciones y algunos

trabajadores podrán transitar desde estas ocupaciones

que se pierden a ocupaciones que se generan,

pero otros no necesariamente podrán sumarse a estos cambios.

Finalmente, aparece con fuerza la transición demográfica

asociada al envejecimiento de la población.

Ello tiene diferentes impactos, tanto en los mercados

de trabajo como en los sistemas de protección social en la región.

Por un lado, las personas pasarán más años trabajando,

estando en el mercado de trabajo, por lo tanto,

la obsolescencia a su capital humano será más importante.

Por otro lado, el envejecimiento poblacional demandará

crecientemente servicios de cuidado.

Allí aparece una oportunidad de empleo importante,

especialmente para las mujeres y en particular para las

mujeres de menores niveles de calificación.

Sin embargo, estos puestos registran tasas de informalidad

y de precariedad laboral muy elevadas, por lo cual hay

un camino muy importante para recorrer

para mejorar las condiciones de trabajo de estas ocupaciones.

Por lo tanto, para hacer frente a estos desafíos,

tanto los desafíos estructurales que enmarcan históricamente los mercados

de trabajo de la región como los que imprimen

estas tendencias que acabamos de mencionar,

se requiere de un conjunto amplio,

coherente y coordinado de diferentes tipos de políticas.

Por un lado el fomento

a la creación de más puestos de trabajo formales,

aquí es evidente la necesidad de coordinar las políticas activas,

en particular las políticas de formación profesional justamente

atendiendo a las nuevas demandas asociado al cambio tecnológico,

las nuevas demandas asociadas a la transición

demográfica y la transición verde, pero también las vinculaciones entre estas

políticas activas del mercado de trabajo,

las políticas que apuntalen el crecimiento del empleo

formal con políticas sectoriales.

Fundamentalmente, aquellas políticas que apuntalen,

que sostengan un aumento

importante de la productividad en la región,

entendiendo que la baja productividad

sistémica es una característica estructural de la estructura productiva

y de los mercados de trabajo de la región.

A su vez, es de importancia fundamental el fortalecimiento

de las instituciones laborales, en particular el salario mínimo,

la negociación colectiva en un marco de diálogo social.

Finalmente, claramente

la región necesita avanzar en el sostenimiento

de ingresos y extensión de la protección social.

Es importante notar aquí los avances que hizo la región en esta materia,

sobre todo en el contexto crítico de la pandemia

en el año 2020,

pero es importante institucionalizar estos avances, dar mayor cobertura,

mayor alcance y fundamentalmente mayor coordinación con las

políticas laborales y las políticas activas del mercado de trabajo.

En definitiva, la región debe avanzar en un camino donde el empleo

sea una puerta efectiva de salida de la pobreza

y una puerta de entrada a la protección

social y a una adecuada calidad de vida,

tanto para los trabajadores como para sus familias.

-Gracias Roxana, por acompañarnos en este episodio

enfocado en comprender de mejor manera

los desafíos y perspectivas

del mercado laboral en América Latina y el Caribe,

guiados por la publicación Panorama Laboral.

En los próximos episodios del podcast, El Futuro del Trabajo de la OIT,

seguiremos hablando de las transformaciones

más importantes del mundo laboral.

Gracias.