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Perspectivas sobre el mundo del trabajo
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Podcast el futuro del trabajo

Episodio 40
Seguridad y salud en el trabajo

Trabajo seguro para todas: la urgencia de una perspectiva de género

26 de marzo de 2025
00:00

En este episodio del podcast de la OIT sobre el futuro del trabajo, examinamos las conclusiones del informe “Seguridad y Salud en el Trabajo con Perspectiva de Género: Desafíos y Avances en Iberoamérica”, una publicación conjunta de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS). El informe pone de manifiesto cómo la gestión de la seguridad y la salud laboral ha pasado por alto las diferencias entre hombres y mujeres, dejando a las trabajadoras expuestas a riesgos ignorados. El estudio pide implementar políticas inclusivas para garantizar entornos laborales más seguros y justos en Iberoamérica.

Hablamos con Tzveti Radoslavova, Especialista en seguridad y salud en el trabajo de la OIT para América Latina y el Caribe, Gina Magnolia Riaño, Secretaria General de la OISS, y Clara Guillén, médica y colaboradora de la OISS.

Transcripción

[música]

-Bienvenidas y bienvenidos a El Futuro del Trabajo.

El podcast de la Organización Internacional del Trabajo, OIT,

donde exploramos los principales desafíos del mundo laboral.

¿Sabías que muchas mujeres no tienen acceso a equipos de protección adecuados

o que la investigación en seguridad y salud en el trabajo,

a la que nos referimos como SST,

ha estado históricamente centrada en los hombres, dejando de lado

las diferencias de género en la prevención de riesgos laborales?

Hoy hablaremos de un tema que rara vez se discute y que afecta a millones

de trabajadoras en Iberoamérica.

Según datos de la OIT, las trabajadoras están sobrerrepresentadas

en sectores informales de limitado reconocimiento,

como los relacionados con los cuidados.

Lo que invisibiliza sus condiciones laborales

y los riesgos laborales a los que se exponen.

La Organización Internacional del Trabajo y la Organización Iberoamericana

de la Seguridad Social, OISS, han analizado cómo los sesgos

de género pueden impactar la seguridad y salud en el trabajo

en una reciente publicación.

El análisis de la literatura evidencia que la gestión de la SST no ha incorporado

suficientemente la perspectiva de género, lo que ha podido dejar

a muchas trabajadoras sin protección adecuada.

En este episodio vamos a profundizar en esta temática y explorar cómo avanzar

hacia entornos de trabajo más seguros y equitativos.

Para ello tenemos a tres invitadas.

Clara Guillén, médica especialista en Medicina del Trabajo, coautora

de esta nueva publicación y colaboradora de la OISS.

Gina Magnolia Riaño, secretaria general de la OISS, y Tzveti Radoslavova,

especialista en Seguridad y Salud en el Trabajo de la OIT

para América Latina y el Caribe.

Bienvenidas a las tres, es un placer tenerlas aquí.

Para empezar quiero dirigirme a Tzveti,

quer ha trabajado de cerca en esta publicación.

Sabemos que los sectores con mayor presencia de mujeres enfrentan

condiciones laborales más precarias y con menos medidas de seguridad

y salud en el trabajo.

Además, los sistemas de SST no siempre reconocen los riesgos diferenciados

entre hombres y mujeres.

Tzveti, ¿qué nos puedes contar al respecto?

-Sí, efectivamente, Miguel.

Por un lado no se conocen bien las diferencias del impacto

de los riesgos laborales en la salud de hombres y mujeres.

Las diferencias biológicas entre el cuerpo femenino y el masculino

explican que el resultado de la exposición a un mismo riesgo laboral,

como pueden ser, por ejemplo, las sustancias químicas

o el estrés térmico por calor, puede variar entre hombres y mujeres.

Por otro lado, los diferentes sectores y ocupaciones presentan

diferentes riesgos laborales y los altamente feminizados,

como el cuidado en la infancia, el cuidado de las personas adultas,

mayores y personas con discapacidad, o el trabajo doméstico,

no han sido lo suficientemente considerados por los hacedores

de políticas públicas.

Se trata de secciones del mercado laboral poco reconocidas,

poco estudiadas y poco reguladas.

Por lo que, no se ha prestado suficiente atención a los riesgos que entrañan.

Las diferencias que se observan en la prevalencia de determinadas

enfermedades entre hombres y mujeres.

Es decir, algunas enfermedades son más presentes entre las mujeres

y otras lo son, más entre los hombres,

se puede explicar por el hecho de que hay oficios

que tradicionalmente han sido realizados por hombres y otros por mujeres.

Para garantizar una gestión efectiva de los riesgos laborales, tanto para ellos

como para ellas, es importante tener en cuenta

estas diferencias de sexo y género.

-Muchas gracias, Tzveti.

Ahora hablemos del rol de la Organización Iberoamericana

de la Seguridad Social en este tema.

Gina, desde tu experiencia, ¿por qué es importante fortalecer

la perspectiva de género en la seguridad y salud en el trabajo?

¿Cuál es el papel de la OISS

en la promoción de políticas más equitativas?

-Muchas gracias por la pregunta, un saludo a todas las personas que nos escuchan.

Desde la Organización Iberoamericana de Seguridad Social consideramos

que es fundamental incluir la perspectiva de género transversalmente

en todas las áreas de la seguridad social, en los sistemas de pensiones,

en los servicios de salud, en los servicios sociales;

y por supuesto, también en la prevención de los riesgos laborales

y en la salud ocupacional.

Como comentaba Tzveti, existen riesgos diferenciados para hombres y mujeres,

porque con frecuencia realizamos tareas diferentes,

porque tenemos diferencias biológicas

y lamentablemente porque aún siguen existiendo situaciones de discriminación.

Me explico, aunque la sociedad está cambiando aún tenemos

muchos estereotipos de género que nos dicen que las mujeres

se desempeñan mejor en el sector socio-sanitario.

En la enseñanza, en las tareas vinculadas al cuidado, etcétera.

Esos trabajos tienen riesgos propios que sufren más las mujeres

porque son mayoría en esos sectores.

También tenemos que tener en cuenta esas diferencias biológicas a la hora de,

por ejemplo, diseñar los equipos de protección individual.

A la hora de establecer límites de toxicidad

en el uso de productos químicos,

y durante mucho tiempo, las únicas diferencias que se contemplaban

eran las relativas al embarazo y la lactancia, pero hay mucho más.

En tercer lugar, le señalaba las situaciones de discriminación

que siguen existiendo, me refiero a la falta de investigación médica

con perspectiva de género a las situaciones de acoso.

Es esencial que todo esto sea tenido en cuenta desde el mismo momento

en que se se diseñan las políticas públicas

para que realmente integremos la perspectiva de género.

En la OISS lo tenemos muy presente en todo el trabajo que realizamos

para promover las políticas de seguridad y salud en el trabajo.

Por eso, desde la tercera estrategia iberoamericana de seguridad y salud

en el trabajo, que es nuestra guía para promover las mejoras en esta área,

incluimos entre sus objetivos el enfoque de género y seis metas muy concretas

en las que consideramos que los gobiernos de la región deberían avanzar.

Entre estas metas, me gustaría destacar la importancia de revisar

la normativa existente, la coordinación con los mecanismos de fiscalización

e inspección del trabajo para que verifiquen el cumplimiento

de esa normativa y la protección a la salud reproductiva,

y también destacaría la importancia de prevenir y erradicar el acoso sexual

y el acoso por razón de sexo en el ámbito laboral.

Que son dos riesgos que sufren muchas mujeres

y que tienen un impacto muy negativo en su salud.

-Muchas gracias, Gina.

Justamente ahora quisiera pasar a Clara, que ha investigado cómo los sesgos

de género en la medicina afectan la seguridad y salud en el trabajo.

El informe menciona que la investigación médica

ha estado históricamente centrada en los hombres.

Clara, ¿cómo afecta esto a la seguridad y salud de las mujeres en el trabajo?

-Ese enfoque androcéntrico que mencionas, Miguel, posiciona al hombre

como referencia. Esto históricamente ha moldeado la investigación en salud.

Esta perspectiva, o este enfoque, ha tenido, sin duda,

un impacto significativo en la seguridad y la salud de las mujeres que trabajan.

La falta de datos específicos sobre la salud de las mujeres,

o la falta de estudios específicos

sobre cómo reaccionan las mujeres ante determinados riesgos laborales,

ha llevado a una comprensión incompleta de cómo las condiciones

de trabajo les afectan.

También a una invisibilización de los riesgos laborales específicos

que afrontan las mujeres.

Este enfoque también ha influido en la antropometría, es decir,

en el estudio de las medidas y de las proporciones del cuerpo humano

que se ha basado, históricamente también y mayoritariamente, en el cuerpo masculino.

Esto, por ejemplo, ha dado como resultado que los equipos de protección personal

o las herramientas de trabajo

no siempre se adecúan de una forma óptima a las mujeres.

Esto ocasiona un mayor riesgo de las lesiones.

Como han mencionado Tzveti y también Gina, estos sesgos en la medicina,

y concretamente los sesgos en la investigación en salud

por los que me preguntabas, perpetúan un círculo vicioso

que minimiza la importancia de las cuestiones de ingeniería

en la salud, y conduce a que de una forma u otra las descuidemos.

-Muchas gracias, Clara.

Eso lleva a seguir profundizando en el tema, y cómo influyen

las diferencias biológicas entre hombres

y mujeres en la exposición a riesgos laborales.

Si podrías darnos algunos ejemplos concretos.

-Como ha mencionado también Tzveti y Gina, las diferencias biológicas entre hombres

y mujeres influyen, influyen significativamente, además,

en la exposición a los riesgos laborales.

Puedo darte algunos ejemplos, exposición a las sustancias químicas.

Las mujeres pueden ser más vulnerables a los agentes químicos

debido a estas diferencias biológicas, en la absorción, en la distribución,

en la metabolización, y en la eliminación de los agentes químicos.

Por ejemplo, las mujeres tienen una piel menos gruesa que los hombres,

lo que hace que la piel sea más permeable, favoreciendo la absorción

de los agentes químicos.

También las mujeres tienen una mayor proporción de grasa corporal, en torno

a un 15%, esto hacen que algunos agentes químicos que son liposolubles,

como pueden ser algunos disolventes, el benceno,

el cloruro de metileno, se depositen en esa grasa corporal

y se vayan eliminando,

creando un efecto tóxico retardado que puede también generar lesión.

También hay diferencias en la actividad enzimática, hepática,

que es menor en mujeres,

haciendo que la capacidad para metabolizar ciertos agentes químicos sea menor.

Estas diferencias hacen que las posibilidades

de enfermar también sean mayores.

Eso también ocurre con los factores de riesgo ergonómico, la masa muscular

y la estructura ósea de hombres y mujeres es diferente, y esto hace que los hombres,

por ejemplo que tienen mayor fuerza muscular y más resistencia física,

realicen tareas que requieren mayor esfuerzo físico,

y por tanto tengan lesiones diferentes asociadas a estas.

Sin embargo, las mujeres con menor masa, menor fuerza muscular,

pero mayor flexibilidad, hacen que sean más susceptibles

a lesiones producidas por la exposición a movimientos repetidos,

o posturas forzadas.

En relación a los riesgos psicosociales asociado a esa doble carga laboral

que a menudo enfrentan las mujeres y que combina ese trabajo remunerado

con las responsabilidades domésticas y de cuidado, puede aumentar

significativamente el estrés y la ansiedad,

pero también puede tener impacto en la salud física,

provocando agotamiento, dolores musculares,

fatiga crónica o trastornos del sueño.

También puede ocasionar el deterioro de las relaciones familiares y sociales

por esa falta de tiempo o energía.

También querría mencionar, por último, que las mujeres experimentan

con mayor frecuencia situaciones de violencia

y acoso en el lugar de trabajo.

Especialmente en aquellos trabajos mal considerados, con poco control

de la situación y también en trabajos con gran exigencia emocional,

como pueden ser el sector salud o la educación.

-Muchas gracias, Clara.

¿Cuáles son los principales riesgos que enfrentan las trabajadoras

en sectores feminizados? ¿Cuáles son estos sectores?

¿Cómo se comparan con los sectores masculinizados,

como la minería o la construcción?

-En relación a tu pregunta acerca de las diferencias en función

de los sectores entre hombres y mujeres.

Los hombres tienden a trabajar en sectores que tienen mayor riesgo

de accidentes graves,

como pueden ser la construcción, la minería

o la industria de manufactura pesada.

Ahí priman los factores de riesgo, o la exposición

a factores de riesgo físicos o mecánicos,

como pueden ser el uso de la maquinaria pesada,

el trabajo en altura o la exposición a otras condiciones peligrosas.

En este sentido, las enfermedades que van a producirse van a ser fundamentalmente--

Más que enfermedades, van a ser lesiones derivadas de esos accidentes.

Sin embargo, las mujeres que suelen trabajar en sectores,

como hemos mencionado ya varias veces, como la educación, la salud

o el trabajo doméstico y de cuidados, los principales riesgos

que enfrentan son riesgos psicosociales,

riesgos ergonómicos derivados de esas tareas

con movimientos repetitivos, posturas forzadas o mantenidas.

También riesgos que tienen que ver con la exposición a los agentes biológicos,

especialmente en el sector sanitario y sociosanitario.

Señalando estas diferencias, sí que me gustaría resaltar o destacar

la invisibilidad de los riesgos en el sector

del trabajo doméstico y de cuidados.

Es muy importante que estos riesgos se visibilicen, se reconozcan y se aborden.

Porque solo así mejoraremos las condiciones laborales

de estas trabajadoras y garantizaremos su seguridad

y su salud en el trabajo en este sector.

-Muchísimas gracias, Clara, por compartir con nosotros tu conocimiento.

Volviendo a Gina, ¿cómo la política pública ha abordado estos desafíos?

¿Estamos viendo avances en la integración de la perspectiva de género

en la seguridad y salud en el trabajo?

-Sí, estamos viendo avances en la dirección correcta.

Ya hay varios países de la región que están incluyendo la perspectiva

de género en su normativa nacional, sobre seguridad y salud en el trabajo.

Es el caso del nuevo reglamento para la gestión de riesgos laborales

que aprobó Chile en 2024, que incorpora el enfoque inclusivo y que exige

que la perspectiva de género se integre transversalmente

en todas las medidas preventivas, en las investigaciones

de enfermedades profesionales, etcétera.

También España incluye en su ley de prevención de riesgos laborales,

entre otros puntos, la obligatoriedad de recoger las diferencias de sexo

en la recogida y tratamiento de datos relacionados con la salud laboral.

Otros países como Costa Rica, México, Colombia y Panamá han desarrollado guías

y protocolos de inspección, vigilancia y control con perspectiva de género,

pero quizá, el avance más prometedor sea la inclusión de la perspectiva

de género en el diálogo social.

Porque si logramos que la representación entre mujeres y hombres sea paritaria

en el diálogo social y logremos que este tema se aborde de forma tripartita,

transversalmente, creo que estaremos institucionalizando la igualdad

y dando sostenibilidad a estas políticas.

Desde la Organización Iberoamericana de Seguridad Social, como les comentaba,

estamos incluyendo transversalmente en nuestra labor la promoción

de las mejores políticas públicas en la capacitación que impartimos

y también en las asistencias técnicas

que prestamos a los gobiernos y a las instituciones.

Entendemos que las desigualdades a las que se enfrentan las mujeres

en la seguridad y salud en el trabajo están vinculadas

con las desigualdades en la educación, en los cuidados

y en otros ámbitos del empleo.

Por eso proponemos un abordaje global que incluye, por ejemplo, promover

que más mujeres trabajen en la formalidad laboral.

Lo que contribuye a que se respeten sus derechos laborales

y su salud ocupacional.

También, contribuimos para que se configuren sistemas de cuidados,

para que puedan estar en condiciones de trabajo

más igualitarias con los compañeros varones

o que se elimine la brecha de género en la digitalización.

Todo está de alguna forma vinculado y todas estas medidas contribuyen

a mejorar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

-Muchísimas gracias, Gina, por compartir con nosotros estos desafíos y los avances

en la integración de la perspectiva de género

en la seguridad y salud en el trabajo.

Para cerrar con Tzveti.

¿Qué acciones deben implementarse para garantizar que la seguridad

y salud en el trabajo integre plenamente la perspectiva de género?

-Como ya ha apuntado a ello, Gina, para integrar la perspectiva de género

en la seguridad y salud en el trabajo, se necesita un abordaje integral,

sistemático, transversal de las diferencias biológicas,

las diferentes condiciones y necesidades de mujeres y hombres.

Digo que debe de ser sistemático, porque la consideración debe darse siempre

y transversalmente, porque debe de integrarse en todos los aspectos

de gobernanza y gestión de los riesgos laborales.

A nivel nacional se requiere que la gobernanza de la seguridad

y salud en el trabajo integre la perspectiva de género

en las políticas y en la legislación,

en las actuaciones de la inspección laboral,

en la formación de los profesionales del mundo de la seguridad y salud

en el trabajo, en la investigación y que además se compilen datos segregados

por sexo entre muchos otros elementos.

A nivel de empresa se necesita que la perspectiva de género se incorpore

en la evaluación de los riesgos laborales, en el desarrollo de planes preventivos,

la vigilancia de la salud y la organización del trabajo,

entre otros aspectos.

Las mujeres deben de estar representadas en los comités de seguridad y salud

en el trabajo, tanto a nivel de empresa como también a nivel nacional o sectorial.

También deben de contar con equipos de protección personal adecuados

y espacios higiénicos separados, estar protegidas por medidas específicas

para el embarazo y la lactancia, y disponer de protocolos

para los casos de acoso y violencia en el trabajo.

Es también necesario que se tengan en cuenta la segregación histórica

y tradicional del mercado laboral, lo que conlleva a la doble jornada laboral

para las mujeres trabajadoras, de las que ya nos habló Clara.

Esta situación requiere de medidas para la conciliación laboral y familiar,

y el acceso a estructuras de cuidados.

Como ven, contamos con un amplio abanico de opciones para integrar la perspectiva

de género en la seguridad y salud en el trabajo, y asegurar que la gestión

de los riesgos laborales sea efectiva

tanto para los hombres como para las mujeres.

-Muchas, gracias, Tzveti.

En este episodio del podcast hemos aprendido muchísimo sobre un tema que,

aunque es fundamental para la seguridad y salud de un número importante de mujeres

en el mercado de trabajo, sigue siendo poco discutido, como hemos visto.

Desde los sesgos históricos en la medicina hasta la falta de políticas específicas

para sectores altamente feminizados, habitualmente precarios y carentes

de condiciones laborales decentes, queda claro que la seguridad

es algo que en el trabajo con perspectiva de género

es todavía un desafío pendiente en nuestra región.

Si queremos entornos laborales seguros y saludables

para todas las personas trabajadoras

es fundamental cambiar la manera en que gestionamos la seguridad

y salud en el trabajo.

No basta con aplicar las mismas reglas para todas las personas.

La neutralidad de género en las políticas públicas

es discriminatoria.

Por eso debemos garantizar que las políticas y medidas de protección

consideren las necesidades específicas de cada grupo de trabajadoras y trabajadores.

Antes de despedirnos quiero agradecer a nuestras tres invitadas por compartir

su conocimiento, Clara Guillén, Gina Magnolia Riaño

y Tzveti Radoslavova.

Para los que quieran profundizar más pueden acceder a la publicación

en ilo.org/americas.

Nos encontramos en el próximo episodio de El Futuro del Trabajo.

Hasta la próxima.

[música]